Guillermo Pollak llegó a América en 1938, recién casado, como empleado de una institución fiscal de Checoslovaquia. Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, don Guillermo, en busca de nuevos horizontes, partió a Chile desde Buenos Aires que resultó ser demasiado grande y caluroso.

La señora Catalina se hizo cargo de la cocina, del hotel Playa "sin saber cómo se hacía un bistec a lo pobre". Luego tomaron la concesión del refugio del volcán con el Club Andino, durante diez años. La gran erupción de 1948, destruyó por completo el refugio. Al poco tiempo, otra vez la mala suerte: el hotel Playa en Pucón se quemó. Esto los dejó en una horrible situación. "Olvidé asegurarlo debidamente y me pagaron la quinta parte del valor real, pero afortunadamente, ya había comprado el terreno donde hoy está el Antumalal".

Alguien le había hablado de Chile - ya famoso por sus montañas y volcanes. "Llegámos a Pucón un 12 de Octubre, igual que Colón "
Recuerda que era un día lluvioso y el hotelucho que había comprado en el pueblito de Pucon estaba traspasado de olor a humedad y a encierro. "Mi señora quedó muda y consideró que nos habíamos equivocado. Yo me reía y le decía que esperara a que saliera el sol, lo que demoró tres días. Pero cuando vio el volcán, y el maravilloso entorno, vino el abrazo con un llanto de alegría".


Por fortuna esta vez, llegó a Pucón el entonces presidente Gabriel González Videla y don Guillermo le invitó a tomar "once" en Antumalal, por intermedio del alcalde. "Cuando llegó y como ví que le gustaba el lugar, aproveché para decirle que iba a construir un excelente hotel y le aseguré que si me prestaba el dinero lo haría más pronto y que sería un orgullo para Chile porque traspasaría las fronteras. Le gustó mi forma franca de hablar y gracias a su intervención me entregaron un préstamo CORFO, por tres millones de pesos de esa época. El hotel se construyó según los planos del arquitecto chileno, Don Jorge Elton".

El resultado: fuera de cualquiera clasificación... espectacular..!